Las políticas de ajuste presupuestario para superar la crisis, lejos de servir como solución, están causando cifras inaceptables de desempleo, menoscabo de derechos sociales y de prestaciones públicas, destrucción de servicios públicos y privatización de servicios básicos, precariedad en el empleo, subidas de impuestos, incremento bochornoso de los niveles de pobreza y exclusión social, caída inaceptable de las condiciones laborales de todos los trabajadores en general y de los Empleados Públicos en particular.
Los Empleados Públicos han visto reducir de manera importante su poder adquisitivo, recortar las plantillas lo que ha tenido como consecuencia la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo, endurecimiento de sus condiciones de desempeño y la pérdida de calidad de los Servicios Públicos que afectará a toda las sociedad de una u otra manera, pero especialmente a los más débiles.