Informe de Gestión de Domingo Fernández Veiguela
Al ser este mi último Informe de Gestión ante el Congreso Nacional entenderéis que me resulte difícil limitarme a los cuatro años de este mandato y que, en parte, me extienda a los 16 años que han transcurrido desde aquel 30 de noviembre de 1995 en que me elegisteis para la Presidencia del Sindicato.
He pensado que para sacar conclusiones con vistas al futuro puede ser útil un análisis en el que veamos cual era el punto de partida, reflexionemos sobre el camino seguido y valoremos como estamos en el momento actual.
Intentaré resumir lo que ya desarrollé con extensión en los informes de los anteriores congresos, porque al revisarlo he visto que todos ellos, junto con éste, forman un todo, que quiero dejar a modo de modesto testamento sindical, para recordatorio de los que ya sois veteranos en el sindicato y para mejor conocimiento de los más jóvenes.
Para esta valoración contamos con algunos parámetros muy objetivos, perfectamente cuantificables como son: la evolución de la afiliación, el crecimiento de nuestra representatividad y la situación económica y patrimonial del sindicato.
Pero también se deben tener en cuenta otros aspectos, no tan medibles, pero más importantes aún, porque los anteriores son consecuencias de estos, son consecuencia de la eficacia de nuestro modelo organizativo y de funcionamiento, de nuestro modelo sindical y del mayor o menor acierto en las decisiones adoptadas en los momentos claves.
1. AFILIACIÓN
La certificación oficial para el Congreso de 1995 hablaba de 80 mil afiliados. En aquellos momentos no había garantía de que todos estuvieran al corriente de pago. Además distintos colectivos ingresaban las cuotas, y no todas eran iguales, a sus respectivos sindicatos o asociaciones, que eran quienes certificaban.
La certificación para el Congreso de 1999 fue prácticamente la misma, en parte por la clarificación de las bases de datos provinciales y también por la pérdida de los afiliados de esos grupos sindicales, fundamentalmente de la empresa privada, que nunca habíamos controlado.
A partir de ese momento hemos experimentado un crecimiento medio del 25% en cada uno de los tres periodos entre Congresos, hasta alcanzar la cifra actual de 170 mil afiliados todos ellos al corriente de pago en las UUPP, todos ellos registrados en la base de datos Nacional.
Quiero destacar el aumento en la afiliación del Sector Privado que le permite estar representado en este Congreso con un importante porcentaje, superior al de muchos sectores públicos.
2. ELECCIONES
Los resultados de las elecciones 94-95 habían sido buenos pero llegamos al Congreso de Toledo con un sindicato en peligro de desaparición, un sindicato en crisis de identidad y de organización, que tuvo cinco presidentes en dos años.
El descenso en las elecciones 98-99, tanto en la función pública como en la empresa privada, fue una lógica consecuencia de aquellos años difíciles, auque mantuvimos, con suficiencia, la representatividad necesaria para seguir en la Mesa General de Funcionarios.
En el siguiente periodo electoral, 1999-2003, comenzamos la recuperación en el sector público. El reto que nos planteamos, y que superamos, fue alcanzar el 10% en el conjunto de funcionarios y laborales públicos, con la repercusión sindical que luego veremos.
En las elecciones de 2004-2007, crecimos en más de mil delegados en la función pública, lo que significó un aumento superior al 20% en la representación que teníamos.
En estas últimas elecciones, donde el referente clave ha estado en la defensa de lo público, el aumento en la Función Pública es superior a los mil quinientos delegados y, otra vez, más de un 20% en la representatividad. También superamos por primera vez los resultados del 94-95 en la empresa privada, gracias al eficaz trabajo sindical de nuestros compañeros, especialmente en Construcción y Servicios, Seguridad Privada, Registros, Notarias y Seguros.
Para mejor entender lo que esto significa veámoslo comparando nuestros porcentajes en la Función Pública con los de los otros dos sindicatos de la Mesa General:
| PORCENTAJE CSIF | PORCENTAJE CCOO=UGT | PROPORCIÓN | |
| 1999-2003 |
(4.150 delegados) 10,6% |
35% | 1: 3’5 :3’5 |
| 2004-2007 | (5.200 delegados) 12,6% | 30% | 1 :2’5: 2’5 |
| 2008-2011 | (6.700 delegados) 15,5% | 27% | 1 :1’8:1’8 |
Estos datos merecen algunas lecturas y alguna reflexión:
· Reflexión sobre el peso que tiene, en cuanto a números de delegados elegidos, la Administración Local: más del 50% del total de los laborales y el 35% de los funcionarios.
· Recordar la asignatura todavía pendiente de nuestro sindicato, a pesar de los últimos avances, de mejorar sus números en Cataluña, País Vasco y Canarias.
· Resaltar y presumir, que somos el primer Sindicato en Sectores tan importantes como en la Administración de Justicia o en funcionarios de la A.E.G., que somos el primer sindicato en el conjunto de todos los EEPP transferidos en comunidades tan importantes como Andalucía, Extremadura, La Rioja o Castilla La Mancha, y el primero en funcionarios en Castilla y León y Aragón, y que en estas elecciones hemos entrado en la Mesa General en Baleares, Asturias y Madrid.
· Pero tengamos, también en cuenta que no todo el descenso de CCOO y UGT fue ascenso para nosotros. Han crecido otros sindicatos sectoriales, autonómicos, corporativos o nacionalistas, que merecen todo mi respeto, pero que llevan a una atomización de la representación sindical que complica la interlocución y la negociación. Y valoremos también lo que significan de distorsión de la representatividad de unos y otros, en las Mesas Generales Autonómicas o en las Mesas Sectoriales Nacionales, las distintas reglas de juego que están aplicando las distintas Administraciones. Me refiero a las modificaciones que se están produciendo al fijar las unidades electorales y que han sido, y tienen que seguir siendo, motivo de estudio y de denuncia por nuestra parte.
3. FINANZAS Y PATRIMONIO
Empezamos el año 96 llenos de deudas y de avisos de embargo, como se explicó en mi informe del 99.Ahora solo debemos las hipotecas de algunas de nuestras sedes.
Tenemos solvencia y tenemos abierto el crédito bancario con facilidad. Seguimos dependiendo en nuestra financiación sobre todo de las cuotas de la afiliación, que constituyen prácticamente el 100% en las finanzas de las Uniones Provinciales, más del 90% en las del conjunto de las Uniones Autonómicas y más del 80% en las de Nacional, teniendo en cuenta que los números de la Nacional son aproximadamente el 15% del total.
La clave no está sólo en no gastar más de lo que se ingresa, la regla principal, también está en gastarlo bien. A ver si aprenden estas dos reglas nuestros políticos.
El mejor ejemplo de este buen gasto, está en la política de compra de sedes. Ni del Partido Popular en sus ochos años de Gobierno ni del Partido Socialista en los suyos conseguimos nada del llamado patrimonio sindical excepto tres locales que mejor podíamos llamar “trasteros” en Ávila, Zamora y Melilla. Al final hasta resulta que nos han hecho un favor, al obligarnos a buscarnos la vida.
Hemos pasado de las tres sedes iniciales en 1996 (Almería, Cáceres y Logroño)
a 25 sedes en 2003
a 43 sedes en 2007
a 64 sedes la actualidad
Estas sedes tienen una tasación, un valor de mercado de 59 millones 200 mil euros y sostienen una hipoteca de 16 millones 900 mil euros, que es un 28.5% de su valor y que se está pagando en cada provincia, autonomía o por la Nacional con total normalidad.
Pero su importancia va más allá de lo material. Todas ellas, desde los magníficos edificios de Fernando el Santo o de Valencia, desde los más de mil metros de Cáceres, Málaga, Toledo o Sevilla, hasta los modestos 100-200 metros de San Sebastián, Tarragona u Orense, son sedes queridas, ganadas con el esfuerzo de todos, cuidadas, puestas con gusto, donde podemos atender mejor a los trabajadores que confían en nosotros. Son nuestras raíces y una buena garantía de futuro.
Esta es la situación actual del sindicato, de la que nos podemos sentir orgullosos. Pero como decía al principio, lo más importante es encontrar las razones por las que ha sido posible este crecimiento.
Y adelantaba tres claves:
· Nuestro modelo organizativo y de funcionamiento.
· Nuestro modelo sindical, nuestras señas de identidad.
· El acierto, y el porqué de este acierto, en los momentos importantes.
La 1ª clave fue ser conscientes de se necesitaban unos nuevos Estatutos –después de los fallidos del 91 – y que estos no podían estar cambiándose, parcial y continuamente, en los Congresos ordinarios, mezclando su discusión con la elección de cargos.
Por eso, una vez resueltas las crisis internas, una vez superadas las elecciones del 98-99, celebrado ya el Congreso Nacional del 99, se convocó en marzo del 2000, en Valencia, el Congreso Extraordinario de Modificación de Estatutos.
Un Congreso en el que conseguimos adecuar nuestra organización a la organización autonómica del Estado, definiendo mejor las competencias de las estructuras (Nacional, Autonómicas, Provinciales) y de los sectores.
Con lo primero se reforzó el papel de las Uniones Autonómicas, que pudieron así hacer frente a una función pública prácticamente transferida, y pudieron coordinar y organizar los sectores autonómicos que tenían que llevar el peso de la negociación en las Mesas Sectoriales.
Ciertos es que tuvimos la suerte de contar con un grupo de Presidentes Autonómicos que han sabido liderar este proceso y que han sido claves en el éxito.
Lo que queda por ver es si este modelo autonómico del sindicato nos servirá por mucho más tiempo, porque no tengo muy claro si España sigue teniendo el modelo autonómico del Estado que decía la Constitución, o que nos contaban que decía, aquella Constitución que algunos defendimos tanto por los pueblos de Andalucía.
Nuestros Estatutos, repito, han dado autonomía y, al contrario que la Constitución, no han permitido esas derivas, llamémosles federalistas, insolidarias, derrochadoras, que han puesto fronteras a la movilidad de los empleados públicos, que han roto los cuerpos nacionales y que han traído inaceptables desigualdades.
También es verdad que partimos con la ventaja de no contar, en el Sindicato, con un Tribunal Constitucional que nos cambie la letra, o la música, de nuestra normativa.
Nuestros Estatutos nacidos del consenso entre Estructuras y Sectores también nos han permitido aproximarnos a ese siempre difícil equilibrio entre ambos.
Lo prueba el hecho de que entre los responsables de las estructuras hay algunas quejas de las muchas “competencias” de los sectores, lo mismo que entre los responsables de los sectores hay quejas en sentido contrario. O sea, que estamos en el buen sitio.
Pero, sobre todo lo prueban las consecuencias: estas reglas han hecho desaparecer prácticamente los serios conflictos que fueron uno de los principales motivos de las crisis de los años 93-95.
La 2ª clave está en elegir el modelo de sindicato, en cuanto a su definición, haciéndola verdad, en cuanto a sus ámbitos de actuación, que podamos abarcarlos, y en cuanto a sus objetivos, que sean realistas.
Y llevábamos un mal camino, desde el llamado Congresode Unificación del 91 entre CSIF y CSI, que se hizo fatal y del que salimos ya desunidos.
Y esto fue porque, aparte de los personalismos, que también influyeron, a parte de unos Estatutos que salieron a disgusto de todos (pública y privada), cometimos dos clamorosos fallos:
El primero fue pensar que la cultura de unidad que había funcionado muy bien con las Asociaciones de Funcionarios, serviría para los colectivos de CSI. Fue pensar que un sindicato que estaba organizado en Sectores Profesionales y en el que la afiliación se hacía, se atendía y se certificaba en las provincias, se podía unir con una Confederación de grupos sindicales de empresa, controlados en todo, cada uno, por dos o tres dirigentes que no dejaron de chantajearnos desde sus chiringuitos.
También esto está en el origen de la crisis del 93-95 que no se resolvió hasta que en el periodo 96-98 se fueron casi todos, lo mismo que algunos pocos del Sector Público, que querían seguir funcionando de la misma manera. Algunos encontraron refugio en otra Central Sindical que aceptó ese modelo. Así les va. Pero lo importante es que esa clarificación también ayudó a nuestra fortaleza posterior.
El segundo fallo fue pensar que como habíamos ganado las elecciones de 1987 (no olvidemos que fueron solo de funcionarios, ni siquiera de laborales públicos, y que las ganamos con 3.200 delegados) todo el monte era orégano y que, sin infraestructuras, con solo los medios de lo público, y sin apoyos de ningún tipo, íbamos a barrer a CCOO y a UGT en su bien consolidado terreno.
Entonces, volviendo al principio, decimos que somos un Sindicato (no una Confederación, ni una Federación) Profesional, Independiente, Negociador, y por este orden. Tengamos claro lo que quiere decir y hagámoslo de verdad, tengamos claro que no somos sindicato de partido ni de empresa, y digo esto desde el máximo respeto a estas opciones sindicales.
Y decíamos que había que fijar unos objetivos y marcar unas prioridades. Y uno de los temas que más debatimos –debate siempre abierto – era sobre cual tenía que ser nuestro planteamiento en la empresa privada, y si era posible conseguir, por nuestros solos medios, ser una alternativa sindical en este sector como lo habíamos conseguido ser en lo público.
Fallido en gran parte el proyecto de CSI-CSIF del 90-91, se intentó en varias ocasiones, y por los anteriores presidentes, la unión con USO y con varios sindicatos sectoriales del ámbito nacional (Confederación de Cuadros FSIE, etc, etc) Muchos manifiestos, muchas plataformas de unidad sindical, pero al final ningún resultado.
Hace poco, apenas hace dos años, surgió la oportunidad de retomar el proyecto uniéndonos primero con USO para una vez completada esta fase, construida una casa común, invitar a los restantes sindicatos independientes a sumarse a esta alternativa.
Pensamos que estábamos en el buen camino. Nosotros queríamos. Ellos al final dieron marcha atrás y perdimos, ambos, y el movimiento sindical independiente, una oportunidad que no sé si volverá a presentarse.
Por todo esto, tenemos claro que, así como estamos en condiciones de competir por el liderazgo en la Función Pública, en el Sector Privado lo que podemos es planificar, hablando del ámbito nacional, la implantación en ciertos colectivos. La tenemos en Construcciones y Servicios, la tenemos en Notarías y en Registros, y la podemos tener en Seguridad Privada, etc.
Y también podemos atender, y tenemos que atender, a todos los trabajadores de muchas empresas privadas que acuden a nosotros en las provincias y autonomías, y de forma más decidida aún, si cabe, a los de las llamadas empresas públicas , cuyos trabajadores merecen todo nuestro respeto y todo nuestro apoyo sindical en sus reivindicaciones laborales, con un solo límite: que no nos pidan apoyo para su conversión en empleados públicos incumpliendo la normativa vigente para el acceso a la función pública.
Definido nuestro modelo organizativo y nuestro modelo sindical, la tercera clave ha sido conseguir un sindicato participativo que es lo que nos ha permitido acertar en los momentos importantes. Pero esto es, en gran parte, consecuencia de los anteriores porque, si estamos bien organizados y tenemos claro el modelo sindical, es más fácil lograr un buen ambiente interno, un “buen rollo”, con unidad, con estabilidad en los equipos directivos y en sus Presidentes. Y esto hace posible la “complicidad”, la participación en la toma de decisiones importantes.
Por esto tengo, necesariamente, que destacar el papel clave que ha tenido en todos estos años, la Comisión Nacional. La Ejecutiva, junto con los Presidentes Autonómicos y los Presidentes de los Sectores Nacionales han formado un verdadero órgano de debate y de toma de decisiones mayoritariamente compartidas, que luego pasaban alreferéndum del Consejo Sindical, muchas de cuyas reuniones, como la de Santiago de Compostela, tuvieron especial importancia. Simplificando mucho me referiré a tres de esos momentos.
El primero fue cuando en el año 2002 se intensificaron los intentos o peticiones de CCOO y UGT para medir la representatividad en la función pública sumando funcionarios –donde ya la teníamos- con laborales –donde no alcanzábamos el 10% nacional.
Después de muchos de esos debates a los que me refería, el Sindicato aceptó el reto, y consiguió superarlo en ese periodo electoral que se terminó de contabilizar a 31 de diciembre de 2003.
- Este es un buen ejemplo de lo de fijar objetivos ambiciosos pero alcanzables y tener comprometido a todo el Sindicato-
Este periodo coincidió con los primeros acuerdos importantes en seis años con el Ministerio, siendo Ministro Javier Arenas. Fue cuando se puso en marcha el proceso para cobrar el 100% de las pagas extras y cuando se empezó a dotar el fondo de pensiones en la AGE.
El buen entendimiento de los tres sindicatos en esta negociación y nuestro éxito electoral fue lo que hizo posible, ya con Jordi Sevilla en el Ministerio, la formalización de la Mesa del Diálogo Social en las AAPP.
En esta Mesa decidimos coger el último tren para tener un EBEP que pusiera orden y modernizara las AAPP y mejorara nuestras condiciones de trabajo regulando mejor el acceso a la formación, la evaluación, lapromoción, etc, etc.
Sabíamos que era el último tren, aunque ya iba con mucho retraso. Lo que no sabíamos era que iba a descarrilar antes de llegar a destino.
Trabajamos mucho, y creo que bien, los tres sindicatos y el Ministerio. Aquí es justicia destacar la labor de nuestro equipo negociador, dirigido por Pepe Fernández.
No solo tuvimos que superar la eterna resistencia de las Comunidades Autonómicas a que pusieran límites, siquiera mínimos, a sus competencias, sino que coincidió con la época crítica del Estatuto de Cataluña que nos interfirió muchísimo y que, en mi opinión, habrá que preguntárselo a ellos, impidió el consenso político del PSOE con el PP, que además se enfadó mucho con nosotros (¿).
Pero creo que aceptar el borrador del proyecto de EBEP, firmado en La Moncloa con Zapatero de testigo, fue un acierto, nuestro segundo acierto importante. Consensuamos casi todo el desarrollo del Estatuto,incluidala ley de la AGE. Y teníamos un calendario, para culminar esta tarea en el otoño de 2007, luego de nuestro Congreso de Zaragoza.
Ocurrió que ese mismo día del Congreso nos quedamos sin Ministro. Y todo se acabó porque nombraron a la Sra. Salgado que nunca quiso saber nada de esto de la Función Pública ni en los meses que precedieron a las elecciones, ni luego cuando la volvieron a condenar a un ministerio que daba la impresión de aborrecer.
Hasta tal punto llegó la parálisis de toda negociación, que los tres sindicatos representativos convocamos conjuntamente movilizaciones y enviamos una carta de protesta con copia a la entonces Vicepresidenta 1ª.
La cesaron a los pocos días, pero no sería por la carta, porque la ascendieron a donde más daño nos podía hacer, y nos hizo luego, a los empleados públicos.
Lo positivo fue que la Sra. Fernández de la Vega pasó a ser nuestra Ministra y volvió a poner en la vía el tren descarrilado. Nos convenció a los sindicatos con su compromiso, institucional y personal, y se dispuso a dar el impulso final al proyecto firmando en La Moncloa un importante acuerdo que nos convirtió en sindicato de referencia en el que, además, conseguimos la vieja reivindicación sindical de tener una cláusula de revisión salarial.
Cambió todo el equipo del Ministerio y otra vez a trabajar, con plazo puesto en diciembre de 2010. A nuestro equipo, dirigido por Miguel Borra, solo le faltó dormir en La Moncloa. Pero ya sabéis lo que pasó con el recorte de retribuciones y el incumplimiento, por parte del Gobierno de todo lo pactado a pesar de la defensa a ultranza que la Vicepresidenta hizo, y llevaba tiempo haciendo, del acuerdo. Nos consta.
Encima, pasado algún tiempo, nos ponen de Ministro al más sectario de los que he conocido, al que ha destrozado la Función Pública en Andalucía, con el que tantos conflictos y contenciosos ha tenido CSIF. El caso es que fue la definitiva condena del Proyecto.
Pero aquí estuvo nuestro tercer acierto. Supimos ser los defensores de lo público –que para nosotros es defender tanto a los empleados públicos como los servicios públicos que reciben los ciudadanos- porque tuvimos el mensaje que se necesitaba en aquel momento -y que sigue siendo, más válido aún, en estos momentos- porque fuimos escuchados en los medios de comunicación -no dimos abasto atendiendo a la prensa, recorriendo todos los platós de televisión, entrando en directo en todas las radios- y porque los otros dos sindicatos nos dejaron todo el espacio, por lo que sea: porque no querían ser muy agresivos con ese Gobierno o porque tenían otras prioridades con la reforma laboral y con la preparación de una huelga general, o porque no quisieron seguir con nosotros por el protagonismo total que estábamos tendiendo.
Repito, tenemos que seguir con nuestro mensaje.
Si hay que apretarse el cinturón, que sea el de todos. Si nos hablan de los liberados sindicales, contemos los liberados políticos, y sus asesores y personal de confianza, y sus sueldos.
Si nos hablan de subvenciones a los sindicatos pidamos conocer todas las subvenciones que reciben los partidos políticos.
¿Cuánto nos ha costado esta interminable campaña de elecciones con esos monstruosos mítines?
Y si bien es cierto que sabemos que el Estado no tiene que ser un creador de empleo artificial, y por eso nunca hemos pedido que haya más eepp que los que sean necesarios, también pedimos que no haya ni uno menos de los necesarios para mantener estos servicios básicos de un Estado de bienestar que tanto nos costó conseguir y que nuestros políticos –sálvese quien pueda- han despilfarrado.
Y es por todo esto, que he procurado sintetizar, por lo que hemos llegado hasta aquí. Por nuestra organización, por nuestra unidad, por la estabilidad en los equipos, por el trabajo de nuestros miles de delegados, por nuestros aciertos, por los desaciertos de otros… hemos llegado hasta aquí, como un sindicato consolidado, como un sindicato con futuro, como dice el eslogan de este Congreso.
Las primeras propuestas fueron algo así como “El Futuro es Nuestro”, “Somos el Futuro”….Nos parecieron de mucha prepotencia. Pero de lo que sí podemos afirmar es que estaremos en ese futuro, estaremos en la construcción de ese futuro. Nos lo hemos ganado, nos hemos ganado ese derecho. Habrá que contar con nosotros para que aportemos nuestro granito de arena para construir una sociedad mejor.
Voy terminando ya, con tres posdatas:
1. Un aviso o consejo
Vienen tiempos difíciles. Por la gravísima situación económica y, también, por la nueva situación política. Ambas circunstancias sacarán a la calle, a incendiar la calle, a otros sindicatos.
Que no nos hagan nuestra agenda.
Y recordad también, ahora que va a gobernar el PP en todas las Administraciones aquello de “Todos al suelo, que viene los nuestros”, bueno, vienen los que dicen ser de los nuestros, que aún es peor, porque en estos 26 años yo no he notado, salvo alguna mínima excepción que confirma la regla general, que sean de los nuestros, sino todo lo contrario. Es mi obligación decirlo. Y ya es hora de que lo tengamos claro.
2. Una petición
Llega una nueva Ejecutiva, muy renovada. Es un verdadero cambio generacional, como el que irá produciéndose, de ahora a los próximos cuatro años, en muchos otros ámbitos del Sindicato. Os pido para ella, con todas mis fuerzas el máximo apoyo.
Llegan preparados, con nuevas energías, con nuevas ilusiones, con nuevas ideas, que son muy necesarias.
Porque tendrán que cambiar unas cosas o intentar mejorar otras. Todos sabemos que hay departamentos que funcionan razonablemente bien pero hay departamentos importantes que son manifiestamente mejorables.
Traerán su librillo, su manera de dirigir el Sindicato, acertarán en muchas cosas, se equivocarán en otras – como todos nos hemos equivocado. Y aquí es donde más habrá que apoyarlos.
Por mi parte, yo doy dos pasos atrás.
Y quedo a disposición del Sindicato para lo que me pueda encargar su nuevo Presidente y para lo que pueda servir mi experiencia. Con lealtad, y sabiendo, y así lo voy a hacer, que la mejor manera de ayudarle es la de no estorbarle.
Mucho ánimo y mucha suerte, Presidente.
3. Y no puedo terminar sin unas palabras de enorme agradecimiento al Sindicato y a todos vosotros: A los delegados que atendéis a los compañeros en los centros de trabajo y que hacéis el trabajo básico, el prioritario. A los miembros del Consejo Sindical y a los de la Comisión Nacional.
En fin, mi agradecimiento a todos los que han formado parte de mis equipos a lo largo de estos 26 años, incluidos los que se han ido perdiendo por el camino y con una mención especial a las colaboradoras que han estado más cerca de mi y que más me han tenido que aguantar.
Y nada más. Ha sido un honor y ha sido un placer presidir este Sindicato, ser vuestro Presidente. Muchas gracias a todos.