Luces y sombras, sobre todo sombras, serán este año, más que nunca, las protagonistas de este 1º de Mayo de 2012. Una fiesta que hoy queremos conmemorar con sabor más agridulce que en otras ocasiones. Estamos viviendo una parte de la historia de nuestro país, de nuestra economía, de los trabajadores y de los sindicatos, especialmente dura. Una época de continuos cambios desacertados, de la incertidumbre más profunda en todos los ámbitos laborales, tanto en el privado, como en el público. Por nuestra parte, queremos vivir un primero de mayo conmemorativo y festivo, pero repleto de reivindicaciones, de exigencias y peticiones como uno de los sindicatos más representativos de la sociedad española.
En estos momentos de profunda crisis económica, desde CSI·F asumimos nuestra responsabilidad y se ejecutarán con la mano más firme, el mejor de los propósitos y el mayor de los esfuerzos, para conseguir que no sean los trabajadores los que paguen las consecuencias de una crisis que no han originado.